El rostro apacible de Lina palideció. Ella no podía estar entendiendo mal, ¿verdad? Este hombre sí debía estar loco, ¿verdad? O ella debía haberse caído en la ducha como una que otra ocasión le había sucedido; sí, eso era, debía haberse caído, pegado en la cabeza y debía estar inconsciente, debía estar soñando cosas ilógicas.
—¿Es broma? ¿Verdad?
—No, yo no bromeo. ¿Me ves riendo? —dijo Patrik mirándole con seriedad.
—A ver, vámonos por partes, Patrik Stuart, tú hace días no tolerabas mi presenc