Marina pudo soltar el aire que contenía en sus pulmones al ver que Efraín por fin se había ido. Luego de ello, Marina por fin pudo volver a tomar asiento en el sofá; aún sentía que todo le daba vueltas. No podía creer que ese hombre hubiese vuelto y la hubiese buscado; él para ella, definitivamente, ya estaba descartado.
—¿Cariño? —¿Estás bien? —dijo Sebastian tomando asiento al lado de la joven mujer.
Marina negó con la cabeza, no tenía palabras para describir su estado actual, no sabía cómo t