—¡Esteban! ¿Dónde habías estado? ¡Te estuve marcando todo el día! Desde que regresamos de Los Cabos me mandaste a casa y después, nada, no tuve noticias de ti en todo un maldito día, ¿crees que esto es un juego? —reprochaba Lorena furiosa ante la llegada de su pareja.
—Lorena… Por favor, solo quiero un poco de tranquilidad…
—¿Tranquilidad? ¡Tranquilidad la vas a tener cuando esa mujer deje de meterse en nuestra vida! ¡Tranquilidad vas a tenerla cuando ella firme el puto divorcio! Mientras tanto,