Mientras la vida en Grecia se le complica a Dante Montemayor, en México, Marina, por más que intenta conciliar el sueño, no puede; en definitiva, ha llegado a la conclusión de que esta no es una buena noche.
Su cabeza no puede sacar lo dicho, Esteban:
—“Debemos hacerlo por las niñas”.
Marina simplemente no puede creer el descaro con el que dejó salir esa frase. Hace tan solo siete meses, el hombre simplemente destruyó su matrimonio porque, según él, no era feliz y no la amaba; ahora venía a s