Patrik rápidamente la levantó del suelo y la llevó a la cama, revisó sus signos vitales y notó que su pulso estaba débil; sin embargo, cuando estaba por cargarla para llevarla al hospital, esta despertó sintiendo que todo ahí le daba vueltas.
—Adelina… —¡Tranquila! ¡Tranquila! —dijo Patrik al verla asustada.
—¿Qué… ¿Qué me sucedió? —preguntó la mujer afligida.
—Te desmayaste dentro del baño; ahora mismo te iba a llevar al hospital. Anda, ven, vamos. —dijo el hombre con preocupación.
—¡No! ¡N