Patrik estaba por quedarse dormido cuando alcanzó a escuchar unos ligeros pasos descendiendo de las escaleras.
—¿A dónde se supone que vas? —preguntó Patrik sin levantarse del sofá.
—¡Mierda! ¡Dios! -se escuchó la voz de Lina.
—¿Con esa boquita comes? —preguntó Patrik finalmente incorporándose del sofá.
Al hacerlo, vio a la pequeña silueta de Lina, quien aún se notaba mareada y algo desconcertada.
—¿Do… ¿Dónde estoy? —preguntó con miedo.
—En mi casa, si yo fuera tú, me subiría a dormir… —dijo Pa