Lucien
Lucien estaba sentado solo en el vasto y sepulcral silencio de su ático, con el brillo apagado y depredador de las luces de la ciudad derramándose a través de los ventanales que iban del suelo al techo. El cristal reflejaba a un hombre que parecía tallado en piedra, pero debajo de la superficie, un cambio tectónico de rabia comenzaba a moverse. Sus manos agarraban el borde del pulido escritorio de obsidiana, con los nudillos blanqueándose en picos dentados mientras miraba la pantalla osc