Sharon
Por fin la empujé hacia atrás.
Mis manos impactaron contra su pecho con más fuerza de la que pretendía, la vibración recorriéndome las palmas. Le arranqué el agarre de mis muñecas como si su tacto quemara, como si el contacto mismo fuera veneno filtrándose en mi piel. Mi respiración salió entrecortada, arrancada de mis pulmones en jadeos que sonaban demasiado fuertes en el espacio de baldosas. Mi corazón golpeaba contra las costillas mientras retrocedía tambaleándome, poniendo distancia