Elena
Entro en mi oficina con una de las empleadas siguiéndome de cerca.
Ella coloca mi bolso con cuidado sobre el escritorio mientras yo me muevo por la habitación, intentando calmar la energía inquieta que zumba por todo mi cuerpo.
“¿Algo más, señora?” pregunta con cortesía.
Me dejo caer en mi silla y niego con la cabeza.
“Tráeme un vaso de jugo más tarde.”
“Sí, señora.”
Hace una leve reverencia antes de salir de la oficina.
En el momento en que la puerta se cierra, el silencio se siente pes