—Lo sé, Mateo. Todos los días. Aunque no pueda llamar, lo sé. —Mateo frunció el ceño.
—Entonces deberías avisar. —Damián asintió.
—Tienes razón. Debí avisar.
—Los papás en prueba también avisan.
—Sí —dijo él, con una seriedad que me apretó el pecho—. Sobre todo los papás en prueba. —Mateo pareció pe