—¿Pregunta por mí? —dijo al final.
—Pregunta por su papá. —La diferencia volvió a doler.
—¿Qué le dijiste?
—Que estaba lejos. —Damián bajó la mirada.
—¿Y él lo creyó?
—Los niños creen lo que necesitan creer.
Damián apoyó una mano sobre la mesa, cerca de la mía. No me tocó al principio. Solo la dejó