Asesorarme. Defenderme. No huir.
La palabra huir me pegó por dentro.
Hace cinco años me fui porque estaba sola. Esta vez no iba a correr, porque Mateo ya tenía una vida que defender. Su jardín, sus dibujos, su cama, sus cuentos antes de dormir, su tía Sofía, sus rutas conocidas, su manera de decirle