Sofía llegó con café, pan y un vestido que ella llamó “tía elegante pero peligrosa”. Era básicamente ropa normal con aretes grandes.
—Hoy no vengo a jugar —dijo, entrando.
—Vamos a pintar casitas, Sofía.
—Por eso. La pintura saca lo peor de la gente.
Damián llegó puntual.
Otra vez.
Eso ya empe