Damián dio un paso hacia mí.
Despacio.
Sin invadir.
—No voy a pedirte que vuelvas conmigo hoy.
—Menos mal.
—Ni mañana.
—Mejor.
—Ni voy a asumir que un beso cambió todo.
—Excelente, porque no cambió todo.
—Pero sí cambió algo.
Ahí me quedé callada.
Porque sí.
Maldita sea.
Sí cambió algo.
No lo sufici