Ahora esa forma se deformaba.
Y yo no sabía qué hacer con eso.
Cuando entré al apartamento, Mateo estaba en la alfombra de la sala con varias hojas alrededor. Sofía estaba sentada en el sofá, vigilándolo con una taza de café en la mano y cara de haber amenazado al universo para que no me molestara m