La rabia de Damián dejó de ser fría.
—¿Cómo sabes que era una amenaza? —Isabela guardó silencio. Damián dio otro paso. —¿Cómo sabes lo que decía la carta?
Ella apretó los labios.
Ahí estaba.
La trampa no necesitó más.
—La carta decía que Valeria estaba embarazada —dijo él.
El rostro de Isabela perdi