—Puedo.
—No me lo digas. Demuéstralo.
Damián asintió.
Y esta vez no se quedó solo en palabras.
Sacó su celular.
—Voy a pedir todos los informes de búsqueda de hace cinco años. Los originales. Los correos. Las órdenes. Los nombres de quienes participaron.
—¿Para qué?
—Para entregarlos a la abogada.
—