★Marisol.
A pesar de que estaba feliz, aún así tenía miedo. Los días habían pasado demasiado rápido hasta llegar el fin de semana. Leonardo estaba emocionado de que yo ya supiera su secreto; jamás hubiera imaginado que mi primer amor resultaría ser ese papasote con su sonrisa encantadora y sus ojos que parecían brillar cada vez que me miraba.
Mi habitación estaba llena de maletas y ropa esparcida por todos lados. Andreina, mi mejor amiga desde la infancia, había venido a ayudarme a empacar. Sus