★Itzel.
Estaba enojada y mi gata ya hasta huyó de mí. Solo me descuidé un momento y se fue.
Giré para buscarlo por todos lados, pero no estaba.
—¿Cirquera, dónde estás? —mencioné, tratando de mantener la calma.
Pero mi pequeña gata no estaba por ningún lado, seguro andaba explorando como siempre.
Mi vista se fijó en Kerem, quien acariciaba a mi gata con una sonrisa tranquila en su rostro.
Me acerqué a él y me senté a su lado, tratando de ocultar mi alivio al ver a Cirquera sana y salva.
—Tienes