—Claro, este fin de semana podríamos pasar tiempo juntos en Cancún, en la casa de la playa —propuse, emocionado con la idea de crear nuevos recuerdos juntos en un lugar especial.
—¡Nunca he ido a Cancún! ¿Qué debo ponerme? —preguntó, su entusiasmo palpable mientras se levantaba de la cama y corría hacia su armario, dejándome admirar su energía y vitalidad.
—Relájate, Mar. —intenté calmarla, sabiendo que a veces su mente podía ir demasiado rápido.
—No, ¿y si no les gusta cómo me visto? —su preoc