Falsa felicidad.
Esto era lo peor que le podía pasar a Zia, ahora Aron sabía su secreto y ella no tenía la más mínima intención de decírselo a nadie, menos a Francesco.
¡Que mala suerte desmayarse en ese momento!
Ella seguía muy débil, extremadamente débil, la noche anterior apenas y probó alguna comida, en cambio, dedico la mayor parte de ella para revolcarse con su amante, repitiendo las distintas posiciones una y otra vez, como si no hubiera un mañana.
Después, se saltó el desayuno, llegó muy cansada y co