87. VISITA
Terminamos de vestirnos, tomamos todo lo que creemos que nos va a hacer falta, y aquí vamos ya como un matrimonio feliz. Christian al volante, yo en el asiento del copiloto, y mis hijos en sus asientos en la parte trasera.
—¿Cómo supiste que la empresa está llena de periodistas? —pregunto desconfiada, ahora mismo todo me parece un plan de él.
—Me llamó el portero.
—¿Qué vamos a hacer ahora, Christian? ¡No me gusta todo este alboroto! Si llego a saber que eras tan famoso, no te hubiera metido en