86. CASA DE CHRISTIAN
Me giro para Christian, que me mira sonriente, y mi mente trae de un golpe, todas las memorias de mi niñez junto a él. Como se empeñaba siempre en hacerme ir a jugar con él. En hacer travesuras que no me gustaban, las hacía para que me dejara tranquila, porque después aceptaba escuchar la historia que leía en lo que él hacía diferentes cosas y dibujos en mi casa del árbol o en la sofita. Siempre detrás de mí sin dejarme un momento de paz.
—¡Ahora te recuerdo, siempre haciéndome hacer todo lo q