El estúpido de Luis, se había encaprichado con Vivian que le aguantaba y complacía en sus más tenebrosas cosas, y eso era algo que a él le encantaba. Y por mucho que Oswaldo su padre le había insistido en que abandonara a esa mujer, no había podido, Vivian era como una adicción de la que no podía prescindir. Para su felicidad, a Isabella no le importaba nada y había aceptado todo lo que él le propuso el día de compromiso.
Lo que no imaginó que su padre le siguiera haciendo la guerra, y hasta le