Solo el silencio le trae el eco de su propia voz, se queda todavía un rato allí sentado, sintiendo el olor a jazmín de Isabella. Hasta que llama a su caballo, que viene y regresa en silencio. Sintiendo más que nunca la soledad de la enorme casa, donde todo está impregnado del olor de su esposa que lo está enloqueciendo. Sube hasta su habitación y se desnuda, entrando en la ducha. Mete la cabeza debajo del chorro de agua y se queda así un buen rato, dejando que todo el dolor salga por sus lág