260. MARTA
Hace lo que le prometiera a Santiago, solamente sale del puerto alejándose un poco más de la costa, se detiene. Luego se sienta en la borda a ver el mar. Solo están ella y Rodrigo que la observa de lejos sin acercarse. Marta suspira y suspira, hasta que rompe a llorar desconsoladamente. Rodrigo corre a su lado preocupado.
—¿Qué es señorita, Marta? ¿Qué la hace llorar así? —pregunta realmente preocupado. Marta trata de alejarse, pero él la toma por una mano y la hace quedarse allí. —No se alej