Le había preguntado Elmira, al tiempo que recogía el servicio del desayuno que le había puesto.
—Tiene que comer más niño, ahora que vienen sus hijos, se van asustar si ven que se desmaya.
—¿Elmira?
—Sí, señor, soy yo.
—Elmira creo que me estoy volviendo loco —dijo de pronto Christian.
—¿Por qué lo dice señor?
—Siento el olor de mi esposa por todas partes, y hasta la siento dormir conmigo—le confesó.
—Ya le dije que eso es porque la extraña ahora que están viniendo sus hijos. A lo mejor, es qu