Está sentado en su oficina y contempla sonriendo las fotos de Lucas y Luci, que le acaba de traer Marta en un cuadro que coloca con orgullo en su buró. No puede dejar de sonreír, ellos lo miran felices. Todavía recuerda cuando les tiró esa foto, fue el día del cumpleaños de ellos, que por cierto todavía no sabe nada del resultado de la investigación. Levanta su teléfono y le marca al abuelo Sardino, que enseguida lo toma, y le pide una cita para encontrarse.
—¿Puedo ir a su oficina abuelo? No