7.- El eco de una noche
Los primeros rayos del sol se filtraron tímidamente por la ventana de la habitación, iluminando la piel desnuda de Ana, que aún estaba envuelta en la calidez de los recuerdos de la noche anterior. Abrió los ojos lentamente, sintiendo los párpados pesados como si el sueño y la confusión se hubieran entrelazado, dejándola atrapada entre el despertar y la memoria de lo vivido. La habitación, desconocida para ella, parecía girar mientras intentaba recobrar los fragmentos de la noche que se deslizaba