Mi corazón estaba latiendo acelerado bajo mi pecho con una rapidez sorprendente.
Estaba tan asustada.
Aterrada frente a ese lobo.
Si bien es cierto que he visto a varios de ellos convertidos cerca de mí, este se veía diferente.
Me veía con rabia.
Sus colmillos se mostraban para mí mientras que sus ojos ámbar penetraban los míos casi con rencor.
—¿Qué... qué haces? Soy yo, Selene. La compañera de Aidan.
Tú Luna.
Las palabras salieron de forma tan natural de mi boca.
Pero no estaba mintiendo.
Yo