Al despertar a la mañana siguiente la puerta ya estaba colocada donde debía y Aidan no estaba dentro de la habitación.
Estaba completamente sola.
Pero aún así podía captar el aroma de su perfume.
—Acaba de irse —susurré.
Me puse de pie para asearme y luego salí de la habitación.
Quería desayunar, estaba muriéndome de hambre.
Después de que lo hice intenté ir en busca de Abelone, aunque nadie me lo ha dicho estoy segura de que la bruja también vino a Grecia.
Quería olvidar todo lo que Genevieve