Tyler
Lo días siguientes a nuestra llegada, fueron tensos, la isla era un paraíso con sol ardiente y paisajes casi desérticos, con lugareños amables, un idioma propio bastante extraño y mujeres hermosas. Salía en el primer trasporte que me llevara a la isla grande y pasaba gran parte del día haciendo turismo, Curazao como tal no era muy grande, pero tenía un encanto especial; playas realmente deslumbrantes, restaurantes con comida exquisita y unos atardeceres mágicos, recorrí toda la isla en cu