Estoy en el baño intentando no vomitar cuando alguien abre la puerta detrás de mí.
-Está ocupado. grito, pero para cuando me giro del lavabo, veo que es demasiado tarde. La mujer que me ha estado siguiendo ya está aqui y cierra la puerta tras de si. -Fuera.
Aprieto los dientes y los puños, pero no la toco. No soy como esos hombres de ahi afuera, y me niego a seguir fingiendo.
Cuando Marco me contó lo que iba a pasar esta noche, se me revolvió el estómago.