capitulo 20

Ella se detuvo, y yo levanté mi lapicero, dándome cuenta que había estado delineando la misma caja una y otra vez.

-En dias soleados, como una niña, podía aún despertar a ese emocionante sentimiento. Me mareabas con las expectativas, justo como una tormenta sinfónica. Eras una tempestad en el sol, el rayo en un aburrido cielo sin nubes.

Sospecha hizo su camino bajo mi piel, y mi respiración se hizo superficial.

Esto no era un monólogo.

Y continuó:

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