—¿Te arrepientes? ¿Tu amor has desaparecido por completo en solo dos años? —preguntó Andrés, burlonamente.
Julia palideció mientras Andrés la apretaba contra las almohadas.
—Pues me arrepiento, ya no me gustas.
—Vale, ya que no me quieres, te perdonaré aún menos, te obligaré a quedarte a mi lado para siempre para expiar tus pecados. Eso es lo que te torturará el resto de tu vida —repuso, enfadado.
—¿No me perdonarás, solo porque mi padre te tendió una trampa? —preguntó Julia, con tristeza.
—Sí,