— Entiendo — asintió Julia —. Antes, Emilia me compró un teléfono nuevo con un número diferente. Lo buscaré, lo cargaré y así podremos comunicarnos.
— Bien, espera mi mensaje — fueron las últimas palabras de Daniel.
El corazón de Julia tembló ligeramente. Menos mal que Daniel aceptó ayudarla; de lo contrario, no sabría a quién más recurrir.
Después de resolver este asunto, se sintió más tranquila. Encontró su antiguo teléfono y lo puso a cargar en la oficina. Justo en ese momento, para su sorpre