Así que Cristina adoptó una actitud de víctima resignada.
—Lo siento —dijo Julia de repente.
Su voz era fría y clara. En cuanto habló, se hizo el silencio. Andrés frunció el ceño y la miró.
Julia se acercó a Cristina y dijo con sinceridad:
—Lo siento.
No quería deberle nada a Andrés. Tampoco quería seguirle el juego a Cristina.
¿No quería Cristina demostrar su magnanimidad y obediencia? Pues Julia no iba a cooperar. Se disculpó sinceramente y luego se quedó allí con la mirada baja.
Con esta acci