Julia suspiró y entró, parándose frente al sofá.
—Di lo que tengas que decir —dijo con expresión impaciente.
Andrés levantó la mirada, observando su rostro a través de la lámpara de cristal, y habló con voz serena:
—¿Es cierto lo que acaban de decir los periodistas?
—¿Qué es cierto o falso?
—¿Eres la novia de Daniel? —la miró fijamente, emanando esa fuerte sensación de presión nuevamente, con evidente desagrado.
Julia lo observó, sintiendo una mezcla de emociones en su interior. Después de unos