Él la amenazó con los Gómez y ella dejó de resistirse. Sin embargo, parecía haberse convertido en una muerta viviente, sin reacción alguna. Andrés sintió un extraño temor en su corazón y un deseo urgente de poseerla. Sin embargo, ella solo frunció levemente el ceño, y luego volvió a parecer un cadáver.
Este acto de pillaje no trajo ninguna alegría. Andrés aumentó su fuerza, torturándola deliberadamente, queriendo hacerla sufrir.
Pero ella apretó los dientes, hasta que sus labios sangraron, negán