—¡Emilia!—exclamó Julia al acercarse.
Emilia, con una corona de flores en la cabeza, sonrió al ver a Julia. —Julia, ¡qué hermosa estás hoy!
—¡Tú estás aún más bella!—la halagó Julia. Ambas charlaron y rieron, y el tiempo voló.
Más tarde llegó la madre de Emilia.
Julia fue enviada al salón para ayudar con el registro de invitados.
—¿No eres tú la esposa de Andrés?—se oyó una voz agradable sobre ella.
Julia alzó la mirada.
Bruno estaba frente a ella, con un traje negro y una sonrisa despreocupada.