Julia soltó un suave gemido, lo que solo excitó más a Andrés. Su respiración se volvió pesada mientras tomaba el rostro de Julia y la besaba con intensidad...
Julia había perdido toda razón y, dejándose llevar, comenzó a desabotonar la camisa de Andrés.
En medio de su apasionado encuentro, el teléfono de Andrés sonó.
Julia recuperó algo de lucidez. —Andrés, tu teléfono está sonando.
Andrés no quería atender, pero el teléfono seguía sonando. Cuando iba a colgar, vio que era Luis quien llamaba.
Si