Andrés finalmente quedó satisfecho, arrancó el auto y se dirigió al restaurante favorito de Julia.
—¿Por qué venimos aquí?—preguntó Julia.
—A comer—respondió Andrés mientras estacionaba y bajaba del auto.
Julia lo siguió a regañadientes. —¿No habías comido ya?
—Pero tú no, ¿verdad?—le preguntó Andrés. —A esta hora Luz ya habrá terminado su turno.
Julia se sorprendió al darse cuenta de que ya eran las nueve de la noche.
Entraron en silencio a un salón privado. Andrés tomó el menú y pidió algunos