—Se lo merece —dijo después de mirar un rato, y pronunció esas dos palabras.
—¿Crees que es justo que me golpeen sin motivo? —Julia estalló al instante y preguntó.
—Si te golpean y no contraatacas, te lo mereces. —respondió él.
—Contraataqué, pero eran muchas y no podía vencerlas. Además, todas son señoritas ricas, mientras que yo soy solo una pobre sin poder. ¿Cómo puedo enfrentarlas? —Julia se quedó perpleja.
—Atácales, quiero ver quién se atreve a perseguirte.
Julia se quedó sorprendid