Julia se detuvo frente a ella y examinó el vestido que Alicia trajo.
Antes solo había visto fotos, no podía apreciar bien los cortes.
Al verlo en persona, era obvio que los cortes fueron hechos con un cuchillo.
Julia sonrió: —Lo siento señorita González, pero no aceptamos devoluciones de vestidos de nuestro estudio a menos que tengan defectos de fábrica.
—¿Y esto no es un defecto de fábrica? —Alicia señaló los cortes.
Julia llamó a su asistente y mostró un video del embalaje previo al envío: —Se