Pero no fue a donde solían estar juntos. Fue a un pequeño jardín.
Julia apenas se sentó cuando escuchó unos pasos. Levantó la mirada y vio a Andrés caminando lentamente hacia ella, su imponente estatura de casi dos metros imponía cierta sensación de intimidación.
—¿Para qué me buscas?—Julia lo miró fijamente.
Andrés se detuvo frente a ella, bloqueando la luz que caía sobre su cabeza.
—La vida privada de la señorita Gómez es realmente emocionante. Ayer, Sebastián; hoy, señor Ruiz. Realmente i