Capítulo 47. ¿Qué pasó aquí, Amber?
El Narrador:
Cuando la silueta de Christopher se perdió al final del pasillo, un silencio sepulcral se instaló en la entrada del apartamento. Era un silencio denso, cargado de una electricidad que hacía que el aire pesara. Dylan le soltó la mano a Amber con una lentitud que le erizó la piel.
Por un segundo, la imposibilidad de articular palabra los mantuvo a los tres como estatuas de sal. Las afirmaciones de Christopher —crueles, directas, verdaderas— seguían rebotando en las paredes, y el sile