Capítulo 48. El avión desapareció...
El Narrador:
Al llegar a su apartamento en Santiago de León, la inquietud no dejaba en paz a Génesis. El silencio de la noche parecía amplificar el peso de la primicia que guardaba. Sabiendo que una llamada telefónica a esas horas sería demasiado abrupta y despertaría alarmas innecesarias, optó por abrir su mensajería de texto para tantear el terreno. Presumía que su amiga podría estar dormida, pero la urgencia de la situación la obligaba a actuar.
[«¡Amiga! ¿Estás despierta?», consultó Génesis