Capítulo 134. Milagro de Dios
Amber:
—¡No, mi amor! Hablé directamente con Thiago —respondió Chris, visiblemente afectado al ver que las lágrimas no dejaban de correr por mis mejillas.
» ¡Por Dios, no llores! Mi cuñado ya debe estar por llegar a la mansión. Dime, ¿qué sientes en este momento? —me rogó con tristeza. Mientras me interrogaba, me atrajo con ternura hacia su pecho y me dejó un tierno beso en la cabeza.
—Ahora mismo tengo como un mareo extraño —le respondí con un murmullo, aferrándome con más fuerza a sus brazos