Capítulo 192. El fin…
En la habitación de huéspedes
Christopher:
—Ya mi amor, no hay nada que perdonar —expresé—Los tres son mi vida. Primero muerto que separarme de ustedes. Sin ustedes mi vida no tiene sentido. Así que, hasta aquí, las lágrimas. Ahora vamos a disfrutar. ¿A dónde quieren ir? —pregunté, desligándome del trabajo.
Mis hijos comenzaron a brincar y a gritar de felicidad. Estaban alegres porque sus padres no se divorciarán. Esto me mostró lo que necesitaba saber sobre cuánto habían cargado en silencio.
A