Ares...
Sentir aquellos cálidos labios, fue una explosión para mí pecho, desde que la conocí quise besarla, saborear sus labios, deleitarme con sus gemidos.
Pero no todo puede ser fácil.
Aquella mujer de apariencia fuerte, y dominante, solo es un escudo.
Es como si ella misma quisiera protegerse del exterior. Y eso lo sé, porque solo yo la e visto tan vulnerable, como aquel día en que la ví, de rodillas llorando.
Y ahora la veo de nuevo con lágrima en los ojos, mientras niega repetidas veces